lunes, 4 de octubre de 2010

1er. Aniversario...

No se si no tenga nada quedecirte, o si sea el que no tengas nada que escucharme, así que mejor dejaré que las lágrimas(que aun demuestran el dolor de tu pérdida) hablen por ambos.

martes, 22 de junio de 2010

...este hombre está muerto y hay que enterrarlo.






Tras la muerte de José Saramago me surge una pregunta principal y varias secundarias:  ¿quién murió?
¿"el niño de infancia pobre y pies descalzos, hijo de campesinos sin tierra, el comunista libertario que abrazó con igual intensidad sus ideales y las palabras"?

¿Solo un "nobel"?

¿El nobel más querido?

¿En verdad murió si el mismo afirmaba: "La muerte no me importa. Pero si me afecta desde un punto de vista muy egoísta, porque es finalmente el estar y ya no estar. Eso es la muerte: el haber estado y ya no estar"?

¿Murió el admirado por admirados?

¿Un hombre consecuente consigo mismo, es decir, quien hace lo que las palabras dicen y dice lo que las acciones hacen?

¿Murió a quien le hubiera gustado ser recordado "por esa cosa tan sencilla aparentemente, pero no tan corriente, como es el hombre bueno que sin proponérmelo he hecho todo lo posible por ser"?

Tras su "muerte" algo es seguro, se va uno de los "nobels" más legítimos(en el que no solo es legítimo sino que hasta el premio se hace sucio después de ver a que otros personajes ha sido otorgado), además de que como dice el director de cine que llevó a la pantalla la ceguera blanca de su ensayo, Fernando Meirelles, "un hombre brillante(que con su muerte) dejó al mundo más burro y más ciego".

Muchos dicen(con profunda ignorancia) que murió un "socialista", un "comunista", así a secas...
Cuando nunca veremos a un socialista, comunista, rojo, o como le gusten llamar, tan sincero y radical( el decía: "que entre más viejo más libre y ente más libre más radical") como él, cosa que no entendería(ni entiende, ni entenderá) quien no ha mirado a la pobreza(la que sea) a la cara.

Para muestra de su radicalismo su rompemadres frase: "La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive".

Así como muchos no tenemos ni puta idea del otro México, el que estorba, el indeseable, el de abajo. Saramago la tuvo para con nuestros indios de Chiapas,

¿a mi que me importa su muerte? cambió mi forma de ver las cosas al decirme como a la "chica de las gafas oscuras" que: "Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiéramos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos si quiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos".

Pudiera continuar hasta que se agoten los nueve meses que según Pessoa en "el año de la muerte de Ricardo Reis" se necesitan para ser olvidados después de morir, cuestión de equilibrio según Fernando.
Pero no puedo pasar por alto el hecho de que se escribe para "desasosegar" no para entretener.

Solo me resta decir y regresando al principio a dar respuesta a la pregunta ¿quién murió?
que no me encuentro una(respuesta), al menos no una más convincente que convencerme con las palabras del maestro en su "Ensayo sobre la ceguera":

"Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla. Lo será, pero este hombre está muerto y hay que enterrarlo".

miércoles, 28 de abril de 2010

ARIZONA: Todos los lados de un PROBLEMA .....

Desde el pasado viernes(23 de abril) el estado de Arizona se ha convertido en el pan de cada día no se si en todo el mundo pero al menos sí en gran parte de México, por la aprobación de una ley que criminaliza la estancia ilegal en su país, pero muy pocos se han dado cuenta de todas las dimensiones del problema, porque según mi muy humilde punto de vista la ley aprobada solo desató una serie de errores que en su conjunto son como una esfera, al menos para los mexicanos:


1.- Como mexicanos, nos hacemos los afectados porque la ley intrínsecamente promueve(y no es que la ley forzosamente sea racista) un racismo moderado, es decir, la ley no solo aplica para los mexicanos o para los latinos, sino a todas las razas y nacionalidades, PEEEEEROOOOOO!!!(inserte voz del tipo del reality), si yo soy suizo, alemán, ruso, o de cualquier nacionalidad cuya población sea al menos en la percepción mayoritariamente rubia, no me pasaría nada si camino sin papeles en cualquier ciudad de Arizona, sin embargo si tengo rasgos latinos o musulmanes(que estos de por sí ya los traían), me lloverían los policías al estilo "futbol americano" aunque tenga los papeles en regla, y esto mis hermanos, llámenlo como más les guste es RACISMO, aunque sea moderado o disfrazado.


2.- Como mexicanos no es nuestra prioridad cambiar(o al menos hacer berrinche aunque no nos pelen) la legislación de otro país sino ver primero que se cumpla la nuestra, es decir, primero resolvamos nuestros problemas, ya que con ello matamos dos pájaros de un solo tiro, porque no se tendría entonces la necesidad de emigrar de manera ilegal, ¿ésto porqué es un problema? al menos lo es porque no somos capaces (aunque suene muy bíblico) de ver la viga en nuestro ojo y queremos remover la paja en el del vecino.


3.- La desinformación y contrainteligencia: Como mexicanos estas dos palabras nos parecen paranoicas e incluso pensamos que esas cosas no existen(casi como abuelitos diciendo 'esas son cosas del diablo'), y resulta de lo más divertido(casi folclórico) ver como el gobierno mexicano y toda su clase política hace manifiesta su "INDIGNACIÖN" por este tipo de leyes, y mucho más risible me resulta ver como la sociedad entera se indigna(nos indignamos dijo el otro) de la ya famosa "ley de Arizona(y su racismo intrínseco), y parece olvidársele que el reclamo no debe de ser dirigido a las autoridades extranjeras sino a las propias en el sentido de la mejora de la educación, creación de empleos BIEN PAGADOS, y todos los etcéteras que evitarían la emigración ILEGAL a cualquier otro país, pero esto no es un hecho mágico ni  generado espontáneamente, es decir, a nuestro gobierno le conviene que nuestros reclamos sean hacia otro país y no a su incompetencia además de la mala espina que despiertan tantos años de yugo gringo. ¿Paranoia?.


4.- Como mexicanos deberíamos hacer una introspección y darnos cuenta de que pretendemos cortar las ramas y no las raíces que nosotros mismos hemos echado, es decir, y aunque vuelva sonar muy bíblico, estamos cosechando lo que nosotros hemos sembrado. Ahora(y en esto no puedo coincidir con la dicha ley) al inmigrante en Arizona se le dará trato de DELINCUENTE, sí, de delincuente, igual que al que roba, al que mata, al que viola, etc. PEEEEEEEROOOOOOOOO!!!!!(vuelva a insertar la voz del tipo ese), nosotros a lo largo de los años hemos tratado mucho peor a nuestros hermanos(sí, como lo leen, son nuestros hermanos con la misma ascendencia y con la misma sangre) de centro y sudámerica, aunque esto no justifica que alguien más nos la haga pagar, deberíamos tener dignidad y vergüenza de no exigir lo que nunca hemos ya no digamos dado, sino siquiera intentado dar.


5.- ¿Qué nos conviene como mexicanos? dejar de creer en el falso nacionalismo inyectado durante tantos años por los principales intere$ado$ en tenernos en el rezago y saquear lo nuestro, ya que como he repetido: Las fornteras y las banderas solo son inventos que justifican al mediocre para odiar a sus iguales y combatirlos. Pero también saber y comprender que muchos no lo harán ya que su principal bandera, nación y dios es el dinero y por eso nos inyectan la admiración hacia lo irresponsable pero eso........................................................es tema para otro post.


Mejor, por ahora disfrutemos de dos buenas rolas acerca del tema, en particular la segunda(rompemadres!!!!):




viernes, 26 de marzo de 2010

Y pensé que yo era adicto............

Busque una manera de hacer "figuritas" en Farmville de Facebook y me encontré que hasta hacen estudios de productividad en la granja (y pensé que yo era adicto):



Si quieren ver más detallado el "estudio" sobre como ser un mejor granjero píquenle aquí.







Neta, y pensaba que yo era adicto a este juego.

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Qué nos pasa?

¡¡¡Hasta dónde ha llegado la delincuencia!!!

¡¡La delincuencia crece cada dia mas, y lo peor esque nadie hace nada para detenerla!!

Si lo reconoces, por favor ¡¡¡DENÚNCIALO!!!



Si no se menea la imagen pícale AQUÍ.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La importancia de la HISTORIA.....



Me preguntaba un familiar que de qué le servía a sus hijos que aprendieran la historia, y aún más la "bien" contada y no los dejara con lo que se les dice en la escuela, a lo que respondí con algo así(que no podría ser sino una respuesta 'histórica'), además, he aquí mi reflexión prometida:

"Mi querido coconetl(crío), a ti, descendiente de Azcapuzalco, te digo que de no ser que los hijos de tus hijos y sus demás descendientes aprendan, comprendan y compartan con sus hijos la Toltecáyotl(Que literalmente se traduce como: conjunto de las artes e ideales de los toltecas, pero en realidad hace referencia a la historia del pueblo, osea, arbitrariamente dejémoslo como 'historia'), pronto olvidarán lo que nos compete preservar, y vivirán en el engaño,en ausencia, sin identidad, y creerán que son lo que no son......., se matarán los unos a los otros, se mentirán entre sí, las futuras naciones y gente de estos territorios no serán más que una farsa, una pueril imitación de otras sociedades, pues su ignorancia y falta de identidad los empujará a la búsqueda de eso que les dé pertenencia".

Antonio Guadarrama Collado dándole voz a un Colli(Abuelo) Tepaneca.

martes, 16 de febrero de 2010

"Si quieres que sea gratis no la uses. Usalá una vez y te la cobrarán por siempre"


Esto me llegó en un linmei, no me suena tan descabellada la información aunque NO tengo manera de comprobarla:


Vas a pagarle a una empresa española entre $ 150.00 y $ 200.00 por un tarjeta y luego $ 1.20 por kilómetro recorrido para poder utilizar el Viaducto Elevado Bicentenario en construcción en el Estado de México?

Si respondiste  a la pregunta anterior, estás muy a tiempo de solicitar ayuda psiquiátrica profesional para que tu insignificante autoestima no te mantenga arrastrado por los suelos.

El gobierno del Estado de México pretende cobrarnos por utilizar una vialidad construida CON NUESTRO DINERO que ha acarreado meses de caos víal sufrido precisamente por los mexiquenses.

Luis Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones del Estado de México, indicó que la cantidad de 4 mil 400 millones de pesos que se le deben a la empresa española OHL (
http://www.ohlconcesiones.com/html/espanol/mexico.html), por la construcción de la vía elevada, “se tiene que pagar y no hay recurso presupuestal factible para esta obra”.

Para que la gente se vaya acostumbrado a utilizarla, el uso de esta obra privada que enriquecerá de manera desmedida a la constructora y a quienes otorgaron la concesión, durante el primer mes de operación del tramo de más de cuatro kilómetros que va de la zona donde estaba el Toreo a Lomas Verdes, será gratuito. Durante este tiempo no cualquiera podrá subir al Viaducto elevado, solamente la gente que haya comprado una tarjeta electrónica que vende la constructora OHL podrá hacerlo.
El recorrido de 
22 kilómetros del primer tramo entre el Toreo en Naucalpan y Tepalcapa en Cuautitlán Izcalli tendrá un costo de $ 26.40, esto es una persona que recorra dicha vialidad de ida y vuelta deberá desembolsar $ 52.80 diarios, y si la misma trabaja cinco días a la semana, durante el mes estará obligada a pagar $ 1,056.00 por recorrer una vialidad que por derecho le corresponde utilizar gratuitamente.

Recomendación:
 No uses la vialidad hasta que el gobierno se comprometa públicamente a no permitir que los españoles ni persona u organismo alguno se enriquezcan ilegalmente a nuestras costillas. 

  
No usando la obra garantizamos su gratuidad.
Por Favor no Usemos esa vía, unámonos todos. Hagamos conciencia... Manifiesta tu repudio a ésta imposición. 




    

    
    








El segundo piso, negocio de Peña Nieto


A todos nos causa grandes molestias ésta construcción, pero no sería un problema si dicha obra fuera en favor de la sociedad y para la mejora del tráfico.
Desafortunadamente, el Gobierno del Estado de México ha encontrado la manera de negociar con lo que deberían ser sus obligaciones al concesionar una obra tan
importante a una empresa española(?!), misma que cobrará cuotas de $38 pesos aprox. a cada usuario (y ya sin hacernos tontos ésta vez, de esos 38 ¿cuantos le
tocan al gobernador?)

¿Qué sucede con éstos gobernantes, especialmente con Peña Nieto? Es el primer gobernador en la historia que pretende cobrar al ciudadano común porusar la vías de 
la ciudad
. Parece que a él no le basta con cobrar la Tenencia, Predial, ISR, ISAN, IETU, IDE, Verificación vehicular, IVA, Nómina, Imss, etc etc.(maldición!) 
No es más que la muestra de la clase de gobernante que realmente es. Muchos dirán que en su estado hay muchos programas de beneficio social, y otros dirán que es guapo,
pero no son más que simulaciones creadas para justificar el enorme cobro de impuestos, mismos que superan por mucho el monto de dichos programas.
Y en caso de que el gavioto(dícese de la gaviota macho) realmente quisiera ayudar a su gente, ¿No sería mejor una linea del metro, desde 4 caminos a Cuautitlán
Izcalli por ejemplo? Seguro que si, pero el pobre nunca ha importado, finalmente es agachado. Y lo peor de todo es que muchos que es un fuerte candidato para ser el próximo presidente del país (no debemos de permitir esto, sino que más nos cobrará)


Si tienes dignidad y quisieras ayudar a evitar el cobro injusto de ésta obra, no la uses hasta que sea gratuita. "Si quieres que sea gratis no la uses.
Usalá una vez y te la cobrarán por siempre" 
Este es uno de esos casos dónde la sociedad decide qué tanto puede el gobierno doblegar a sus ciudadanos.
Si nadie se sube, terminarían por regalar la obra al pueblo.

No es tan dificil ayudar, sólo corre la voz y no te subas. Eso es todo. ¡Seguro que algún día lo agradecerás!

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Cómo defender lo indefendible?.............

No lo voy a juzgar pero así como que muy inocente .............Neta que no es darle promoción a un caso más que funesto sino simplemente ver como se desenmascara a la gente que hasta como modelo a seguir de niños nos ponen, si este es el ejemplo de algunos niños quiere decir que vamos mal.

miércoles, 27 de enero de 2010

Rodolfo Fierro o la sordera de los héroes....

"Caminando por el sitio Ciclo Literario me encontré una buena semblanza acerca de "EL Carnicero" el gral. Rodolfo Fierro, el hombre con la leyenda más negra dentro de nuestra historia revolucionaria, aunque con un toque conmovedor....

Rodolfo Fierro o la sordera de los héroes
Lorenzo León Diez


Lo que quiere usted decir es que no somos un pueblo, que no tenemos nada propio, sino la muerte y el asesinato.
D.H. Lawrence
La serpiente emplumada
La cumbre de toda tragedia está  en la sordera de los héroes
Albert Camus
En la historia de una nación –y en la aciaga universal de la infamia- el nombre de Rodolfo Fierro asoma en la página sepia de 1911 (o en la partitura donde da vueltas la moneda de su metálico apellido) un día de junio (el 17 si se reclama precisión) en el norteño y árido estado de Durango, perteneciente a México, en América.
Quien se ganara a pulso enrojecido un apodo que haría temblar al oírlo (El carnicero) y de oficio maquinista de tren, se hizo notar por vez primera en los anales de la Revolución Mexicana, cuando,  a la cabeza de un grupo de jóvenes,  se sumó al ataque que perpetró   a esa plaza el guerrillero Tomás Urbina, compadre de Pancho Villa.

Tiempo después (en las inmediaciones de 1913), Urbina, se lo presentó al célebre bandido que empezaba a ser corazón del tornado revolucionario.  Cuando lo vio el caudillo quizá no recordó su oscuro y redondo rostro de niño, pero Fierro había sido el conductor del tren que en 1912, por órdenes de Victoriano Huerta -el futuro chacal-, llevó preso a Villa a Lecumberri, conocido después como El palacio negro, en la Ciudad de México.
 Fierro había surgido de entrañas de mujer –aunque más tarde se daría crédito a la conseja de que era hijo del diablo-- en un paraje de Sinaloa: Charay, en 1885. Se cuenta de él que no conoció a sus padres aunque queda el nombre de su madre como raíz de una historia que estará enlazada a los sentidos más finos del mal: Justa López, una india mayo, sirvienta en casa de los Fierro --familia cuyo blasón, sin deberla ni temerla, pasaría a formar parte de la tradición del miedo--abandonó al pequeño en el lugar al que servía. El niño tuvo el destino de los pobres de los pueblos rurales, se convirtió en sardo y por su fuerza y gran tamaño ingresó al ejército porfirista como subteniente. En la campaña contra los yaquis, sus hermanos de sangre, destacó por su mano férrea y su impiedad en la represión y el envío de esclavos al Valle Nacional, en el lejano Oaxaca, ghetto de memorable exterminio. Disparó (gozoso como sería siempre detrás de la Colt 44, de un Winchester o un Máuser) contra los huelguistas de Cananea, pero también contra los rurales gringos.
Su redonda y morena cara de infante gustaba a las mujeres, y a los hombres paralizaba su mirada eléctrica. Había contraído nupcias en 1906 con una bellísima mujer, Luz Dessens. Pero al joven Fierro lo persigue el mal fario y los blancos muslos de Luz espejean el cuerpo de una niña, que al nacer  mata a la madre y cuyo llanto no pararía hasta expirar ella misma, una semana después; estos ecos (Luz, la hija) perseguirían a Fierro todos los días de su vida y lo harán cubrir todo a su paso con el manto de la pólvora. El sollozo, el gemido del sacrificado, los verbos risibles de la súplica serían llamas cultivadas en el jardín de los suplicios, a donde  Fierro invitaba a quien se atreviera a acompañarlo, pues en las alforjas, entre los cartuchos, la sal, la carne seca, llevaba siempre un gastado tablero de ajedrez.
El origen de la leyenda negra de Fierro, ángel negro que cuida celosamente que la revolución se cumpla en el castigo al cuerpo, en el escarmiento sangriento, tiene lugar al fin de la primera toma de Torreón, Coahuila, en 1912, que produjo cerca de 500 prisioneros colorados, o sea, pertenecientes a las huestes del general Pascual Orozco, quien durante la primera etapa de la revolución maderista, en 1910, fue compañero de armas de Villa.
Lo que sucedió ahí fue materia de un célebre cuento, “La fiesta de las balas”, de Martín Luis Guzmán, incluido en el libro El aguila y la serpiente. Fierro ordenó que del corral donde estaban custodiados los “pelones” (a quienes se les dio la esperanza que se salvarían si lograban saltar una barda) salieran éstos en grupos de diez pasando frente a sus dos pistolas mientras su asistente --ese que al final del cuento, antes de dormir, se persigna con los ojos saltones--, le cargaba al mismo tiempo su pistola con cartuchos dispuestos sobre una cobija. “Fierro disparó ocho veces en menos de seis segundos”. Los hombres que se congregaban alrededor del espectáculo, “saludaban con exclamaciones de regocijo las volteretas de los cuerpos al caer”, “histéricos reían a carcajadas al hacer fuego sobre los montones de carne humana donde advertían el menor indicio de vida”.
El verdugo Fierro encendió una luz en la cámara del horror que es el fusilamiento. Inculcó una posibilidad de vida en cabezas que, conociendo las formas militares, esperaban la muerte en la inmovilidad. Malévola benignidad de dar vida al miedo, vigorizar el pánico. La crueldad en Fierro es una forma de la imaginación. Sus aspiraciones son matar ejecutando la acción donde lo militar linda con el crimen. En él se teje, en grado extremo de pureza, el rencor. Y su fervor es regla de la guerra: la impiedad, donde se abre el momento del sacrificio.

En la vida de Fierro se combinan dos palabras: “matar” y “gusto”, tal como lo consigna en sus memorias el general Scott,  estadounidense que cuenta que sus hombres vieron a Fierro disparar, sonriendo y sin alterarse, contra 34 personas desarmadas, en una casa de Parral. Cierta o no, la historia era un destello más de la terrible vibración que su nombre tendía en los páramos, en los pueblos, en las barriadas, en los cuarteles de todas las regiones del norte.
Poco después, en la misma ciudad, mientras la División del Norte avanzaba hacia Chihuahua, Rodolfo Fierro volvía a hacer de las suyas. No obstante, Villa lo había degradado por enésima vez por haber matado a un ferrocarrilero, cuando estaba borracho, en el barrio de Santo Niño.
En una casa de juego llamada El tártaro, rodeado de mujeres de la vida alegre y ávidos apostadores, entre la densidad alcoholizada del tabaco y los sudores, al centro de la música estridente de una rocola, el oficial de la Brigada Aguirre Benavides, García de la Cadena discutió con Fierro. Nadie precisa si por una dama o un mal manejo de la baraja. Estando a una distancia de diez metros –refieren más de tres- Fierro sacó de su bota un cuchillo y lo lanzó contra el cuello del villista, matándolo en el acto. Fierro fue apresado. Benavides,  general con tipo más de intelectual que de ranchero, y de las confianzas de Villa, ordenó que le formaran un Consejo de Guerra. Si no regresa del frente su jefe, para salvarlo, lo hubieran fusilado. John Reed, en su crónica México Insurgente, dirá: “Como un padre Villa siempre lo perdona”. Benavides amenazó con retirarse del movimiento si Fierro no era castigado. Y, según escribe Martín Luis Guzmán, Villa le contesta: “Cuando los tiempos cambien y yo tenga que volverme a la sierra, ya verá usted cómo Rodolfo Fierro y sus compañeros se van allá conmigo, mientras que usted y sus oficiales me abandonarán”.
El por qué de esta ferocidad de Fierro en la guerra, lo explica elocuentemente una acción consignada en la batalla de Tierra Blanca, de noviembre de 1913. Durante la desbandada de las tropas orozquistas, comandadas por el general Mercado, los federales y los “colorados” huyeron hacia los trenes. Los villistas los persiguen. Fierro se desprende de la carga, “audaz hasta la temeridad” –diría Luis Aguirre Benavides, secretario de Villa- y va hacia el tren que iba alcanzando velocidad. Según Martín Luis Guzmán (MLG) Villa cuenta que Fierro: “Se tendió sobre su caballo para dar alcance a un tren que se escapaba lleno de tropa enemiga, y entre una lluvia de balas saltó del caballo al tren y se fue así, cogiéndose de los carros, y en la violencia de toda aquella carrera puso el aire al tren y lo paró”. Se precipitó sobre ellos la tropa y “la matanza resultó espantosa”.
Durante la batalla de Zacatecas, en 1914, las fuertes defensas que habían tendido los federales, frenaban el avance huracanado de la División del Norte. Fierro, en un ataque que dirigía en un cerro, recibió una bala que le perforó la pierna. “Fierro anda chorreando sangre”, se comentaba. Pero no quería dejar el frente, se vendó como pudo, consiguió una motocicleta y siguió dirigiendo a sus hombres. Fue hasta que Villa le ordenó que se presentara al puesto médico, que dejó el combate.
Cuando Álvaro Obregón, en agosto de 1914, viajó a Chihuahua para entrevistarse con Villa, lo recibió Rodolfo Fierro que le dijo más tarde a su jefe: “con su consejo que nunca me escatima”: “Mi general, no es esta la hora de las vacilaciones ni de la misericordia. Lo que importa es salvar el futuro del pueblo. Obregón es un traidor, que ha venido con el hincapié de actos conciliadores, pero sólo para consumar mandatos del señor Carranza, que busca desconcertar la unión de todos los generales de la División del Norte y ver qué elementos nos quita antes de empezar la guerra. Fusile usted a Obregón, señor; no cometa yerros de que algún día se arrepentirá” (MLG).
Durante la Convención de Aguascalientes, esa República de generales populares, Fierro instaura la “lotería de la muerte” en un salón del hotel París, cuyas paredes tapizadas de un papel demacrado, vieron nacer esa nefasta versión de la “ruleta rusa” que Villa reprobaba. Tomando cerveza tibia, Fierro presidía la mesa sobre la que se aventaba al aire una pistola amartillada para, si se disparaba al caer, a “ver a quien le tocaba la bolita”. En una de esas, pero en Ciudad Juárez, un Dorado, Refugio Gracidas, cayó muerto en aquel simulacro del campo de batalla, altar supremo del azar. El que a hierro mata...alguien dirá, pues él había dirigido la matanza de chinos en Torreón.

Fotografia
Walter Horne / Rodolfo Fierro, Pancho Villa,
Toribio Ortega y Juan Medina. Ciudad Juárez,
noviembre 1913

En la cadena de hechos de sangre que ocurrieron durante la ocupación de los ejércitos revolucionarios en la ciudad de México, Fierro --“un perro fiel injertado con lobo”, dirá  el cronista Ramón Puente--, fue mandado por Villa para visitar al periodista zapatista Paulino Martinez, que había escrito en 1913 contra la posible liberación de Madero y Pino Suárez. Fierro “sacó de su casa al referido Paulino Martinez con el hincapié de un recado de José Isabel Robles para que se presentara en el Ministerio de la Guerra y lo llevó al cuartel de San Cosme y allí lo fusiló y lo enterró” (MLG).
En la batalla de Sayula, en febrero de 1915, encontramos este cuadro: luego de combatir durante siete horas al ejército carrancista al mando del general Murguía, la División del Norte puso en fuga a los constitucionalistas. Hacía unas semanas, esas mismas tropas habían derrotado a Fierro y el Carnicero, todo ese tiempo, había afilado el prístino metal de su odio. Así que cuando Villa le dio la orden a su brigada para rematar a los que huían, Fierro, al frente de la ola bufante de su caballería le dio alcance a la retaguardia.
El caudillo con su escolta lo iba siguiendo. Sus ojos de fuego descubrían a los lados del camino un reguero de cadáveres. En su pánico por escapar de la horda asesina que se les venía encima, los carrancistas soltaban sus armas y eran cazados como conejos por Fierro y sus soldados, por eso Villa dio la orden de que se dejara de fusilar a los cautivos. Sin embargo, la tarde fue cayendo; un telón cubrió la visión de esos cuerpos reventados por las balas, pero no el estruendo que siguieron haciendo los gatillos incansables de la brigada Fierro. En el campamento del general siguieron los fusilamientos, ignorando la orden de Villa, que mandó a su  lugarteniente Vargas para que parara la masacre: “No mates más, dice el jefe”. Pero Rodolfo Fierro estaba enloquecido, su mirada estremecía a sus hombres, que lo seguían, ellos ya enfundadas sus pistolas, abajo los rifles, mudos, asombrados de la saña que no lograba enfriarse, porque Fierro no sólo disparaba a quemarropa contra los rendidos, también mató de un tiro en el rostro a un joven villista que tenía una herida en la mano, y  se quejaba. Uno de sus compañeros, enfurecido, le apuntó a la cabeza, exigiéndole que se detuviera. Finalmente, el Carnicero fue sometido y los derrotados fueron puestos a reparar las vías y los puentes.
En julio de 1914 encontramos a  Rodolfo Fierro hospedado en el hotel México, acompañado por “una mujer rubia”, aunque estaba casado en segundas nupcias con Chonita. Frecuentemente tomaba por asalto con sus escoltas un prostíbulo y lo cerraba para su uso durante un par de días.
Pero un tal Enrique Picard, propietario de los almacenes Las Tres B en Chihuahua, contaba que una tarde le avisaron que lo quería ver Rodolfo Fierro. El aterrado propietario aún ignoraba que el motivo de esta distinción estaba relacionada con la venta de cosméticos europeos. “Entramos al almacén y me compró lápiz para los labios (que no fuera muy rojo, un tono suave). Se lo entregué y acto continuo aplicó un poco en sus labios. Luego me preguntó si tenía algo para un lunar que me mostraba en una de sus mejillas. Se lo dí y pronto también lo aplicó sobre el lunar. Luego, con voz amenazante, me anticipó que no debería yo decir a nadie nada de aquello. No –le aseguré-, pierda usted cuidado”.

Fotografía
John Davidson Wheelan. / Rodolfo Fierro y Villa,
Chihuahua, 1914

William Benton, descrito por Luis Aguirre Benavides “era el tipo de extranjero odioso, consciente de la superioridad de su raza, atrabiliario y despótico, que hacia padecer a los peones los rigores de los encomenderos”. Un 15 de febrero de 1914 antes de salir de su casa en Chihuahua le dijo a su hermano que iría Juárez para buscar a Villa “y decirle lo que pensaba de él”. Cuando llegó a la ciudad fronteriza anduvo por ahí diciendo que “no le tenía miedo a nadie”. Llegó a las oficinas de Villa en el cuartel de la calle Lerdo, oliendo a whisky, aparentemente desarmado, pero escondiendo una pistola belga con cartucho cortado. Como iba vestido de caqui con un uniforme similar al del ejército estadounidense, los escoltas le vieron porte militar y lo dejaron pasar. Entre otros colaboradores, Rodolfo Fierro estaba con su jefe, cuando Benton entró por sorpresa, preguntando por Villa, y éste, al responder “a sus órdenes”, fue increpado de manera altanera para que se le extendiera un salvoconducto para sacar su ganado de la hacienda de Los Remedios, porque se lo estaban robando. Al negarle el permiso Villa, enojado por sus maneras, Benton se llevó la mano a la pistola y Fierro, que se encontraba atrás, sacó su daga y se la hundió en la espalda. El cuerpo del escocés quedó a mitad de la sala. Lo envolvieron en el tapete que había pisado y lo amarraron con unos mecates. Fierro se hizo cargo del entierro, y se lo llevó en tren a la cercana estación de Samalayuca. Cuando El carnicero y su ayudante, Manuel Banda, habían cavado la fosa, Bentón, que aún no estaba muerto, dijo: “Fierrito, haz el hoyo más grande, porque de aquí a la noche me sacan los coyotes”. Benton recibió por única bendición un tiro en la nuca.        
En la batalla de la Trinidad, en mayo de 1915, peleando los villistas contra el ejército de Obregón en lo que sería uno de los encuentros finales en que participaron miles de hombres, cerca de las líneas constitucionalistas comandadas por los generales Murguía y  Diéguez, había un bosque del que, sin que los soldados en sus trincheras se lo esperaran, salieron “como demonios” un millar de jinetes, gritaban: ¡Quiten freno! ¡Adelante, no sean juilones! ¡Viva Villa! Al frente de esa ola de carne y acero iba el general Rodolfo Fierro, su figura a lo lejos era, como siempre, distinguible por su gran tamaño, pero ahora su furia tenía el acento del alcohol, la botella completa de sotol que se había tomado a pico, antes de tomar las bridas del caballo. El biógrafo del villismo Ramón Puente, contaba que “había sido sobrio, pero en el furor de los combates necesitaba el estimulo del alcohol”.
Armando Aguirre narra: “Partió aquella columna a trote largo sobre el 20° batallón y cuando estaba a una distancia de 400 o 500 metros, abrió el fuego con las carabinas, partiendo a galope tendido, dejando la carabina prendida en la bandolera al disparar los cinco tiros de su carga, desprendiéndose dos pistolas, disparando con ellas, con las riendas liadas en la muñeca del brazo izquierdo”. Aarón Sáenz completa: “...con un ímpetu casi salvaje, con los caballos tendidos, a todo galope, cual si se tratara de una apuesta de carreras, desenfrenados, inconscientes, se lanzaron sobre nuestra caballería, que sólo tuvo tiempo para revolverse con ellos”. Otro historiador, Valadés, cuenta: “Los soldados carrancistas, en sus loberas, contestaron con descargas terribles que hacían rodar a los dragones, quienes sin poder romper la línea enemiga continuaban en ondulación para arremeter un poco más adelante en la posición donde eran recibidos con igual firmeza. En algunos puntos, la carga eran tan tremenda, que caballos y jinetes saltaban sobre la línea de fuego para caer abatidos tras las trincheras; entraban a terrenos de los carrancistas para continuar la carrera desenfrenada dentro de ellos, en donde eran cazados fácilmente por el fuego de las ametralladoras que tenían que voltear sus bocas para acribillar a balazos a los villistas por la espalda. Como una corriente impetuosa y gigantesca, la caballería villista recorrió cuatro o cinco kilómetros, estrellándose siempre como las olas se estrellan ante los acantilados”.
Fierro estaba herido pero siguió peleando, “arrimándose a las bardas de piedra con su gran caballo colorado patas blancas, a matar yaquis con su pistola”.  Amado Aguirre resume: “Para quienes vimos esta acción de armas, la caballeria villista igualó a la mejor que haya existido en las grandes batallas que registra la historia”. Obregón también dejará constancia de su asombro: “En ninguna de las campañas que me he encontrado presencie una carga de caballería tan brutalmente dada como la de los villistas de ese día. Basta decir que lo nutrido del fuego duró, aproximadamente cinco minutos y quedaron en el campo más de 300 muertos”. Entre los cadáveres se encontraron 80 Dorados con su Colt 44 nuevecitos.
Fierro estaba herido, con sangre en la cara y un muslo perforado. Vito  Alessio Robles registra que, sostenido por un par de hombres, disparaba con pistola contra una fila de detenidos federales. Y también estaba bebido. Villa, que odiaba el alcohol, estuvo a punto de ordenar que lo fusilaran, pero, finalmente, al ver su estado, ordenó que se lo llevaran a un hospital de Chihuahua, aunque detenido.

Fotografia
Mutual Film / Rodolfo Fierro con Pancho Villa
y Raúl Madero (con la mano izquierda en el bolsillo),
marzo de 1914

El 26 de junio de 1915 Rodolfo Fierro fue puesto al mando por Villa, junto con Canuto Reyes, de una brigada de tres mil hombres para colocarla a la retaguardia obregonista. El 3 de julio Fierro tomó León, aislando al Ejército de Operaciones y dejando completamente incomunicado a Obregón con Veracruz y la ciudad de México. El movimiento de esta columna en la retaguardia enemiga, que el analista militar Sánchez Lamego califica de “hazañas extraordinarias”, mereció el elogio de Obregón, que reconocía que había logrado “la destrucción completa de nuestra única vía de aprovisionamiento, en una longitud de 171 kilómetros. ¡Esto se llama saber destruir!”
Al frente de su brigada, un 13 de octubre de 1915, Rodolfo Fierro se quitaba el frío con tequila cuando llegó a la laguna de los Mormones, al oriente de Nueva Casas Grandes, Chihuahua. Era un estanque artificial construido con propósitos de riego. Despreciando el camino seguro que lo bordeaba Fierro, que seguía bebiendo, se encaprichó en cruzar por el centro aunque la laguna estaba muy crecida. Rafael F. Muñoz describe al Rodolfo Fierro de ese día:“Sombrero texano arriscado en punta sobre la frente, tal como lo usan los ferrocarrileros, los del riel. Rostro oscuro, completamente afeitado, cabellos que eran casi cerdas, lacios, rígidos, negros; boca de perro de presa, manos poderosas, torso erguido y piernas de músculos boludos que apretaban los flancos del caballo como si fueran garras de águila”.
En mitad de la laguna había un tajo de unos 18 metros de ancho y cinco de profundidad; la charca en esa zona estaba medio congelada: “Este es el camino para los hombres que sean hombres y que traigan caballos que sean caballos”, dicen que dijo Rodolfo Fierro. Cuando cruzaba, la yegua se fue al fondo y Fierro salió nadando y riendo. Cuentan entonces que le pidió otro caballo a su asistente Manuel, una yegua alzana y trató de ir por el mismo lugar. El coronel Mantecón le insistió con el argumento que era inútil, que se podía rodear la laguna en unos minutos. “Fierro dijo que él ya se había mojado y que íbamos a pasar por ahí”, y montó su yegua negra a pelo que al poco tiempo comenzó a cansarse al no hacer pie en la laguna y entramparse en el lodo y Fierro, pese a las advertencias de sus compañeros, no les hizo caso diciendo que aquello era un charco. Dicen que sus últimas palabras fueron: “Cómo que no, síganme”. Al llegar al tajo la yegua perdió pie y dio una maroma lanzando a Fierro debajo de ella. Es de creerse que las patadas del animal dejaron al jinete sin sentido. “Nomás salió a flote su sombrero tejano”.
Mantecón fue a informarle a Villa:
-Con la novedad, mi general, que acaba de morirse el general Fierro.
-¿Y dónde le dieron el balazo?
-No murió de balazo, murió ahogado.
-Ahogado...¿ahogado de borracho?
Villa acudió al sitio y ordenó que se buscara su cadáver. Viendo la laguna a Pancho se le salían las lágrimas.

* La información que Paco Ignacio Taibo II ha proporcionado de éste y otros personajes revolucionarios, en su libro Pancho Villa (Planeta, 2007), más otras referencias de los libros de Martín Luis Guzmán, nos permiten ofrecer esta semblanza biográfica.

viernes, 22 de enero de 2010

Mi General Emiliano Zapata....






General Emiliano Zapata.


Manifiesto Zapatista:

Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos:
No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.

Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.

Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.

Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.

Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.

Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.

Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.

Nuestra lucha es por la Patria , y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.

Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción. 





¿Cuándo se escribió? ¿Hoy? ¿Ayer? ¿Se escribirá mañana? ¿Hasta cuándo tendrán vigencia estas palabras? Viva mi General Emiliano Zapata!!!

martes, 12 de enero de 2010

Volvería a las armas!!

Ahora que me enteré de la noticia de la muerte del último Hijo de mi general Francisco Villa, busqué la información en Google y me topé con una curiosa entrada de un blog llamado Las Pelotas de Carey y digo curiosa porque aunque suena convincente es difícil comprobar su veracidad, lo cual no le resta mérito si fuera una invención ya que muchos llevamos en el corazón a este bandido que pasó a ser todo un Héroe. Aquí la entrada:




El último villista vivo, Juan Carlos Caballero Vega, que fue chófer del revolucionario mexicano Francisco “Pancho” Villa (1878-1923), aseguró hoy en su cumpleaños número 109 que “volvería a tomar las armas” ante tanta injusticia que existe actualmente en México.


“Espero que Dios me permita llegar al centenario de la Revolución Mexicana”, dijo Caballero durante el festejo en el asilo de ancianos donde se encuentra en el municipio de Guadalupe, en la zona metropolitana de Monterrey, capital del estado de Nuevo León.


Francisco Villa, cuyo nombre real era Doroteo Arango, fue uno de los principales generales de la Revolución mexicana (1910-1917), primero contra las tropas de Porfirio Díaz y después al frente de la División del norte contra Victoriano Huerta, quien usurpó el poder en 1913, tras mandar asesinar al presidente Francisco I. Madero.


El longevo revolucionario afirmó que la desigualdad social y las injusticias que vive el país están creando las condiciones para un nuevo levantamiento armado contra el Gobierno.


“Si eso ocurre, me volvería a levantar en armas por esa causa”, afirmó Caballero, quien recibe una pensión de 1.600 pesos (unos 120 dólares) mensuales por ser un “veterano de la Revolución”.


“Si hay necesidad (de una nueva Revolución), ahí estaremos. Si Dios nos concede vida le entramos”, enfatizó el ex chófer.


“Cuando me uní a las fuerzas del general Francisco Villa, nosotros no éramos pobres, mi familia tenía varias propiedades”, recordó Caballero Vega.


Juan Carlos Caballero aseguró que se sumó a las filas de la División de Norte que encabezaba Villa para ayudar a los “fregados” (pobres) por el Gobierno.


“Pancho Villa todo el tiempo se preocupaba por ayudar a los pobres, siempre les daba dinero”, aseguró el antiguo conductor del general.


Contó que cuando le solicitó a Francisco Villa quedarse en el estado de Chihuahua porque había soñado a su madre muerta, el general le dio un puñado de centenarios (monedas de oro), que se los entregó a su familia.


Aseguró que estuvo como dos años y medio como chófer de Pancho Villa y entre otras batallas le tocó participar en la invasión al poblado estadounidense de Columbus (Nuevo México).
“Éramos como 300 ó 400 dorados (soldados), y fuimos varias veces a conseguir parque (balas) y armamento”, recordó el villista.


Mencionó que una de las causas por las que Pancho Villa invadió el poblado, el 16 de marzo de 1916, fue que le habían engañado al venderle unas cajas de parque con balas de salva. “Eso nos orilló a vengarnos”, recordó Caballero.


Agregó que cuando asesinaron al general Villa, él ya había dejado de ser su chófer.
Villa es uno de los personajes revolucionarios más populares en México, sobre el que se han creado numerosas historias y mitos, y su vida ha sido reseñada en numerosas biografías y películas que destacan su genio militar.


El general fue derrotado por sus antiguos compañeros de armas del ejército constitucionalista de Venustiano Carranza, el cual, al mando de Álvaro Obregón, acabó con el mito de la División del norte en la batalla de Celaya, en el estado de Guanajuato, en 1915.


Villa murió asesinado en una emboscada el 20 de julio de 1923 en la población de Parral, en el norteño estado de Chihuahua, varios años después de que se había retirado de la lucha armada.

Interesante la verdad, si bien hoy no creo que sea necesaria otra guerra fratricida si es indispensable una nueva revolución, no hay necesidad de tomar las armas, creo que la hay de tomar decisiones personales de cambio pero de cambio verdadero ya que como decía Martín Luis Guzmán "La Revolución Mexicana solo rindió frutos a los que la traicionaron" y en ese sentido también habría que agregar una frase de Paco Ignacio Taibo II(Autor de una excelente biografía de  mi General) "La revolución no triunfo, porque no ganaron ni Villa ni Zapata, por lo tanto la Revolución no ha terminado".

Si es verdad, si es mentira, cada quien juzgue yo solo puedo decir una frase de la que no recuerdo el autor: "Solo tiene leyenda quien se la merece".

viernes, 8 de enero de 2010

Si no fuera por ti........

Últimamente he visto que se confunden tradiciones y religiones con Dios, yo en lo particular de Él solo puedo decir una cosa:




No se que sería de mí, si no fuera por Ti.

¿Cuántos?