martes, 22 de junio de 2010

...este hombre está muerto y hay que enterrarlo.






Tras la muerte de José Saramago me surge una pregunta principal y varias secundarias:  ¿quién murió?
¿"el niño de infancia pobre y pies descalzos, hijo de campesinos sin tierra, el comunista libertario que abrazó con igual intensidad sus ideales y las palabras"?

¿Solo un "nobel"?

¿El nobel más querido?

¿En verdad murió si el mismo afirmaba: "La muerte no me importa. Pero si me afecta desde un punto de vista muy egoísta, porque es finalmente el estar y ya no estar. Eso es la muerte: el haber estado y ya no estar"?

¿Murió el admirado por admirados?

¿Un hombre consecuente consigo mismo, es decir, quien hace lo que las palabras dicen y dice lo que las acciones hacen?

¿Murió a quien le hubiera gustado ser recordado "por esa cosa tan sencilla aparentemente, pero no tan corriente, como es el hombre bueno que sin proponérmelo he hecho todo lo posible por ser"?

Tras su "muerte" algo es seguro, se va uno de los "nobels" más legítimos(en el que no solo es legítimo sino que hasta el premio se hace sucio después de ver a que otros personajes ha sido otorgado), además de que como dice el director de cine que llevó a la pantalla la ceguera blanca de su ensayo, Fernando Meirelles, "un hombre brillante(que con su muerte) dejó al mundo más burro y más ciego".

Muchos dicen(con profunda ignorancia) que murió un "socialista", un "comunista", así a secas...
Cuando nunca veremos a un socialista, comunista, rojo, o como le gusten llamar, tan sincero y radical( el decía: "que entre más viejo más libre y ente más libre más radical") como él, cosa que no entendería(ni entiende, ni entenderá) quien no ha mirado a la pobreza(la que sea) a la cara.

Para muestra de su radicalismo su rompemadres frase: "La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive".

Así como muchos no tenemos ni puta idea del otro México, el que estorba, el indeseable, el de abajo. Saramago la tuvo para con nuestros indios de Chiapas,

¿a mi que me importa su muerte? cambió mi forma de ver las cosas al decirme como a la "chica de las gafas oscuras" que: "Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiéramos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos si quiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos".

Pudiera continuar hasta que se agoten los nueve meses que según Pessoa en "el año de la muerte de Ricardo Reis" se necesitan para ser olvidados después de morir, cuestión de equilibrio según Fernando.
Pero no puedo pasar por alto el hecho de que se escribe para "desasosegar" no para entretener.

Solo me resta decir y regresando al principio a dar respuesta a la pregunta ¿quién murió?
que no me encuentro una(respuesta), al menos no una más convincente que convencerme con las palabras del maestro en su "Ensayo sobre la ceguera":

"Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla. Lo será, pero este hombre está muerto y hay que enterrarlo".

¿Cuántos?